
Ambos contrayentes brindaron una conferencia de prensa. Pasarán por el registro civil el próximo sábado 31 de julio
Se trata de una pareja que convive hace más de 30 años en la ciudad de Pilar. Gustavo, se desempeña como docente en varias escuelas de la zona y Andrés es marroquinero, un oficio que viene de familia. Ambos se conocieron años atrás en el obelisco porteño, y el “flechazo” fue instantáneo. Gustavo era en esa época un aspirante a la Marina militar, pero ni bien conoció a su media naranja, decidió irse a vivir con él.
Sorprendidos, los medios capitalinos, al llegar a Pilar, entrevistaron a los felices comerciantes que anunciaron ante la prensa cordobesa que a partir de este sábado 31 de julio se constituirán en el primer matrimonio gay de la Argentina y de Sudamérica. Según definieron ellos mismos, nunca recibieron discriminación por parte de los vecinos pilarenses ya que siempre dieron a conocer su condición de pareja homosexual. Siempre con la verdad, tal cual lo describen, les faltaba el reconocimiento de un Estado que hasta el momento los discriminaba y que ahora legisla sobre su condición, protegiendo su unión y los pone en un pie de igualdad con el resto de la ciudadanía.
-“Es una sociedad más abierta de lo que parece – definió Andrés – si le salimos a preguntar a la gente nos vamos a dar cuenta que no son tantas las personas que se oponen al matrimonio igualitario.”
“Con respecto a la adopción, creemos estar muy grandes para tener hijos; más que padres, seríamos abuelos” – sonrió Gustavo en medio de la conferencia – “Aun así, hemos criado un niño desde los 8 años, un muchacho que hoy es adulto y que trabaja en una empresa muy prestigiosa de Buenos Aires; es padre de unos hijos maravillosos que nos consideran los “abuelitos de Pilar” cada vez que nos vienen a visitar.”
Muy contrario a la propaganda, ellos insisten en que este tema es agenda pública para un Estado más justo, más igualitario, y que por ello agradecen a senadores y diputados el haber aprobado una ley que hoy les permite contraer el enlace.
Ambos declararon no estar enrolados en ningún tipo de religión, pero ser colaboradores de los bingos de la Iglesia Católica de la parroquia de la ciudad.
Claro, que sólo pasarán por el Registro Civil de la ciudad de Pilar, ya que hasta el momento las máximas figuras eclesiásticas de Córdoba y del país, se oponen abiertamente al matrimonio entre personas del mismo sexo.












