martes, 25 de octubre de 2011

La barbarie no tiene fin

Río Segundo


Los vándalos se ensañaron con el edificio de la escuela especial Carlos Besso



Cansados de estos hechos que se repiten cada fin de semana, la comunidad educativa de esta institución hizo un llamado a través de los medios de comunicación para que cesaran los daños. Sin embargo, la respuesta de los vándalos no se hizo esperar, horas después fueron insultados los propios directivos y docentes con pintadas y más daños en la estructura edilicia.










De los seis árboles del frente del edificio ha quedado uno sólo



Sólo quedó el indicio de que allí fueron plantados para dar sombra



En el ingreso la rampa para discapacitados convertida

en pista de skateboarding o monopatinaje



Paredes sucias y vidrios dañados







Tres veces lo repusieron, la última vez ni el refuerzo

de un protector frenó la ira de los vándalos




Nueve timbres y van

1 comentario:

  1. Los vándalos, según nos informa el diccionario, constituían un pueblo que desde las orillas del Báltico llegó a invadir la España romana, y de allí pasó al Africa. Además de su furor guerrero, se caracterizaban por un absoluto odio a los monumentos. Los destruían en el acto.
    Si pudiéramos confrontar estadísticas, seguramente veríamos que no existe ningún procesado ni detenido por el delito de daño o por embadurnar edificios que deben ser restaurados y pintados a su costa, quieran o no, por sus propietarios. ¿Qué pasaría si algún sufrido habitante se presentara en alguna comisaría para denunciar que robaron la chapa del portero eléctrico o que las paredes y las celosías de su casa han sido pintadas con leyendas por manos anónimas? ¿Se iniciaría alguna acción judicial o le aconsejarían con fingida benevolencia dejar las cosas como están?
    Los vándalos de la antigüedad fueron exterminados por el emperador Justiniano. Los sobrevivientes fueron asimilados y se convirtieron en ciudadanos. La solución que dan las batallas no es aplicable en este caso, pero la segunda sí.
    Es imprescindible encarar el problema con decisión y sabiduría, para que también aquí los vándalos se transformen en ciudadanos.

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